1. Cuando los hipcritas vienen a ti, dicen: Atestiguamos que t eres, en verdad, el Enviado de Al. Al sabe que t eres el enviado. Pero Al es testigo de que los hipcritas mienten.
2. Se han escudado en sus juramentos y han desviado a otros del camino de Al. Qu mal est lo que han hecho!
3. Porque primero creyeron y, luego, han descredo. Sus corazones han sido sellados, as que no entienden.
4. Cuando se les ve, se admira su presencia. Si dicen algo, se escucha lo que dicen. Son como maderos apoyados. Creen que todo grito va dirigido contra ellos. Son ellos el enemigo. Ten, pues, cuidado con ellos! Que Al les maldiga! Cmo pueden ser tan desviados!
5. Cuando se les dice: Venid, que el Enviado de Al pedir perdon por vosotros!, vuelven la cabeza y se les ve retirarse altivamente.
6. Da lo mismo que pidas o no que se les perdone. Al no les perdonar. Al no dirige a la gente perversa.
7. Son ellos los que dicen: No gastis nada en favor de los que estn con el Enviado de Al; as, se escaparn de l. Los tesoros de los cielos y de la tierra pertenecen a Al, pero los hipcritas no comprenden.
8. Dicen: Si volvemos a la ciudad, los ms poderosos, sin duda, expulsarn de ella a los ms dbiles. Pero el poder pertenece a Al, a Su Enviado y a los creyentes. Los hipcritas, empero, no saben.
9. Creyentes! Que ni vuestra hacienda ni vuestros hijos os distraigan del recuerdo de Al. Quienes eso hacen, son los que pierden.
10. Gastad de lo que os hemos provedo, antes de que la muerte venga a uno de vosotros y ste diga: Seor! Por qu no me das algo ms de tiempo, para que d limosna y sea de los justos?.
11. Cuando le vence a uno su plazo, Al no le concede prrroga. Al est bien informado de lo que hacis.